En Cervera del Río Alhama, cabe destacar la artesanía de la alpargata, uno de los oficios más antiguos de España
¿Qué es la alpargata? → La alpargata ha sido un calzado de uso generalizado durante muchos años, muy estimado por su ligereza y comodidad además de por su precio económico. Se trata de un calzado compuesto por una suela o piso que bien podría ser de cáñamo, esparto o yute, una puntera y un talón casi siempre de lona y unas cintas de algodón que se ataban alrededor del tobillo para una mejor sujeción.
En la sociedad rural, hasta fechas muy cercanas, la alpargata se ha utilizado como un calzado de uso diario. Negras o azules por lo sufrido de estos colores, eran las de uso común. El negro era el color obligado en los periodos de luto, mientras que las de color blanco se utilizaban los días festivos, en especial por parte de la juventud.
Historia de las alpargatas de Cervera
De la importancia que llegó a tener este sencillo calzado en Cervera del Río Alhama puede dar una idea el informe real realizado por Pedro Veluti en 1683. Problemas como el contrabando o el aumento de la población desocupada hizo que la Corona decidiera invertir impulsando el desarrollo de fábricas en Cervera. El desarrollo de fábricas y telares en el siglo XVIII posicionó a la localidad como un importante enclave de la industrialización de la época, consiguiendo especializarse y posicionarse estratégicamente en el cultivo del cáñamo y del lino. Ya en el siglo XIX, las alpargatas de Cervera traspasaron las fronteras regionales e internacionales.
Sin embargo, este gran desarrollo de la industria rural no escapó de numerosos conflictos sociales y políticos. Así, en Cervera del Río Alhama tuvo lugar la primera huelga de la historia de La Rioja, llegando su repercusión a la prensa más importante del país. Los alpargateros cerveranos llegaron incluso a formar la Sociedad de Alpargateros “Defensora del trabajo”.
Con todo ello buscaban mejores condiciones laborales, aumentos salariales y mayores derechos de los trabajadores, que no llegaron hasta la mejora de las condiciones laborales por parte del estado. Así, los alpargateros pasaron a ser considerados autónomos, y muchos de ellos cobraron pensiones gracias a la ayuda que les ofrecieron sus patrones.
En la década de los años 40 y 50 se produjo el cierre de gran cantidad de pequeñas empresas alpargateras. Sin trabajo, los campesinos y artesanos emigraron a las ciudades, provocando un descenso en la población de Cervera. Como consecuencia, el trabajo se trasladó desde las fábricas a sus propios hogares.
ya en la década de los 80, familias de tradición alpargatera y cerveranos emprendedores montaron empresas y cooperativas dedicadas a la producción de la alpargata, pero con una imagen renovada y actual.
La alpargata de Cervera era elemental, mínima y simple en su concepción. Se elaboraba a partir del cáñamo como materia prima, cáñamo que en su mayoría era cultivado en la cuenca del Alhama. Además, era un proceso totalmente manual, en el que participaban tanto hombres como mujeres. Las distintas fases se realizaban tanto en lugares cerrados, cuevas o cuartos de alpargateros, como al aire libre, en eras o cercados.
Con el paso de los años las materias primas han ido cambiando. Así se ha pasado de utilizar el esparto, el cáñamo o incluso las sogas de los barcos, a emplear única y exclusivamente el yute. En la actualidad, prácticamente todo el proceso se hace de una forma industrial, en fábricas y con máquinas y utensilios adaptados a cada fase.